Saludos amigos de Chirchi. La industria de la animación en México vuelve a estar en el centro de la conversación luego de que extrabajadores de Ánima Estudios denunciaran presuntos adeudos salariales, despidos sin indemnización y condiciones laborales irregulares relacionadas con distintos proyectos del estudio, incluyendo la próxima película de la franquicia Las Leyendas, titulada La venganza del Charro Negro.
Durante años, Ánima Estudios se ha consolidado como uno de los referentes más importantes de la animación latinoamericana gracias a producciones como Batman Azteca: Choque de Imperios y el universo cinematográfico de Las Leyendas, proyectos que le dieron reconocimiento dentro y fuera de México. Sin embargo, detrás de ese crecimiento, exempleados aseguran que existe una crisis laboral que afecta a decenas de artistas, animadores y trabajadores de producción.

De acuerdo con diversos testimonios difundidos recientemente, más de 60 personas habrían quedado sin recibir pagos correspondientes a varios meses de trabajo. Algunos de los afectados afirman que continuaron colaborando en distintos proyectos incluso después de que los retrasos salariales comenzaran a convertirse en algo habitual dentro del estudio.
Según relatan los extrabajadores, la empresa operaba bajo dos esquemas de contratación: empleados por nómina con prestaciones de ley y colaboradores contratados por honorarios, modalidad utilizada frecuentemente en producciones por proyecto. Precisamente este último grupo habría sido el más afectado por los retrasos de pagos, ya que aseguran que las fechas prometidas para depósitos rara vez se cumplían.
Con el paso de los meses, la incertidumbre comenzó a crecer entre los equipos creativos. Algunos trabajadores explicaron que los retrasos se normalizaron hasta convertirse en una práctica constante. Aun así, muchos continuaron trabajando con la esperanza de que la situación financiera del estudio pudiera resolverse.
Parte del personal señaló que los últimos pagos completos llegaron alrededor de mayo del año pasado, aunque varios equipos permanecieron activos durante junio y julio mientras recibían promesas de regularización. Extrabajadores cercanos a las áreas administrativas aseguran que la compañía buscaba financiamiento mediante fideicomisos y estímulos fiscales para mantener los proyectos en marcha, recursos que finalmente no habrían llegado.
La situación empeoró cuando, según los testimonios, algunos contratos fueron modificados y se intentó presentar documentos donde los trabajadores debían aceptar que la empresa no mantenía adeudos pendientes. Varios colaboradores se negaron a firmar dichos acuerdos al considerar que podían afectar cualquier futura reclamación legal.
Además de los problemas salariales, los exempleados también denunciaron condiciones laborales complicadas dentro de la producción. Algunos artistas aseguraron que las jornadas excedían regularmente las ocho horas y que no existía pago por horas extra, cambios de última hora o cargas adicionales de trabajo. También señalaron la ausencia de apoyo para empleados junior y senior en momentos de presión por entregas.
Otro punto que llamó la atención en los testimonios fue la falta de claridad contractual. De acuerdo con varios trabajadores, la empresa no entregaba copias firmadas de los contratos, situación que dificultó posteriores procesos legales o reclamos formales. Algunos incluso comenzaron a fotografiar sus documentos como medida preventiva ante posibles conflictos.
En el caso de quienes trabajaban bajo el esquema de honorarios, los problemas legales aumentaron al intentar buscar apoyo institucional. Según explicaron, las autoridades laborales les indicaron que sus casos debían resolverse por la vía mercantil debido a su tipo de contratación. Para varios artistas que actualmente viven fuera de México, iniciar un proceso legal representa además un gasto imposible de asumir.
Los testimonios también mencionan que, tras los despidos y la suspensión de actividades, comenzaron a cerrarse servidores y canales internos de comunicación, impidiendo que muchos trabajadores pudieran conservar pruebas de sus labores dentro de los proyectos desarrollados por el estudio.
Aunque hasta el momento Ánima Estudios no ha emitido una postura pública detallada sobre estas acusaciones, el caso ha vuelto a encender el debate sobre las condiciones laborales dentro de la industria de la animación mexicana. Diversos artistas y profesionales del sector han señalado desde hace años problemas relacionados con precarización, informalidad, falta de seguridad social y pagos irregulares en distintos estudios de producción.
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