Saludos amigos de Chirchi. El anime, a lo largo de las últimas décadas, ha demostrado ser mucho más que un género de entretenimiento: es un fenómeno cultural capaz de romper barreras, conquistar mercados internacionales y consolidarse en la memoria colectiva de millones de espectadores. Su fuerza narrativa y estética ha transformado no solo la televisión, sino también la gran pantalla, donde varias producciones han alcanzado cifras históricas en taquilla, marcando un antes y un después en la industria cinematográfica japonesa.
En este recorrido por el cine de animación japonesa, destacan tres producciones que lograron convertirse en auténticos fenómenos de masas. La primera es Demon Slayer – Kimetsu no Yaiba – The Movie: Mugen Train, estrenada en 2020. Con una recaudación de 40,75 millardos de yenes, esta película no solo capturó la esencia del manga de Koyoharu Gotouge, sino que además consolidó a la franquicia como una de las más influyentes de los últimos tiempos. Su éxito fue inmediato, expandiéndose rápidamente más allá de Japón y atrayendo a millones de espectadores en distintos rincones del mundo.

El segundo lugar en este ranking lo ocupa Sen to Chihiro no Kamikakushi (El Viaje de Chihiro), dirigida por Hayao Miyazaki y producida por Studio Ghibli. Esta obra maestra de 2001 consiguió recaudar 31,68 millardos de yenes y es considerada un clásico moderno, no solo por su brillante animación y riqueza simbólica, sino también por su reconocimiento internacional, incluyendo el premio Óscar a la mejor película de animación en 2003. Su permanencia en la cultura popular la convierte en una de las cintas más queridas de la historia.

El tercer lugar del listado corresponde a un estreno reciente que ha generado gran expectativa y euforia en las salas japonesas: Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba Infinity Castle. Esta entrega, lanzada en 2025, ya ha recaudado 28 millardos de yenes hasta el 24 de agosto, consolidándose como un fenómeno de taquilla en tiempo récord. El filme ha demostrado que la franquicia Kimetsu no Yaiba no solo mantiene su fuerza, sino que continúa expandiendo su legado a través de nuevas producciones.

Un dato que entusiasma a los seguidores latinoamericanos es que esta última película llegará a Sudamérica el próximo 11 de septiembre, lo que asegura que la fiebre por Demon Slayer se prolongará más allá de las fronteras. Sin lugar a dudas, estos tres títulos no solo representan el poder económico del anime en el cine, sino también su capacidad para emocionar, inspirar y unir a audiencias de distintas generaciones y culturas.
Con cada nueva producción, el anime reafirma su papel como una de las industrias más poderosas de la cultura popular contemporánea, dejando claro que su éxito seguirá escribiéndose en las salas de cine alrededor del mundo.
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